«Amado Padre celestial, gracias por todas tus bondades en mi vida y porque tu amor no falla, nunca cambia, porque nunca me has abandonado, ni siquiera en mis más oscuras tormentas. En este momento mi Señor, me encuentro quebrantado y con mucho temor, angustiado y necesitado de ti, no logro conciliar el sueño. Pero, dice tu palabra que en paz nos acostaríamos y dormiríamos porque tú nos haces vivir confiados. Por ello, me apropio de esta palabra y te pido que despejes todo temor y angustia de mi corazón y me hagas dormir en paz. Amén.«