Padre celestial, gracias por tu fidelidad que me acompaña cada día. Si mi corazón se inquietó, ahora se calma en tu presencia. Cierro mis ojos sabiendo que estás conmigo. Limpia mi mente, renueva mi alma y guárdame en tu amor. Que mi descanso sea profundo y mi fe se fortalezca al despertar. En Ti confío, Señor. Amén.