En cierta oportunidad, Jesús convocó a setenta discípulos a los que les asignó tareas específicas y les dijo cómo debían llevar el mensaje del Reino de Dios a ciudades del norte de Israel. Estas personas obedecieron a Jesús en cada detalle y vieron el poder de Dios en acción. ¡Qué gozo sintieron! Observe sus comentarios una vez terminada la tarea.

“Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.” (Lucas 10:17-20).

El Señor les mostró por qué Dios obraba a través de ellos: Sus nombres estaban escritos en los cielos. El día que recibimos a Jesús como Salvador y Señor fuimos anotados en el “Registro Celestial de las Personas”, se labró un acta de nacimiento y fuimos adoptados hijos de Dios. El Padre Celestial nos inscribió en el libro de la vida.

Observa los motivos por los que podemos gozarnos como hijos de Dios:

  1. Recibimos el amor maravilloso de Dios. Romanos 5:8-10 nos dice que si Dios nos amó cuando éramos pecadores ¡cuánto más nos amará ahora que somos sus hijos! El deseo de Dios es que hoy y siempre disfrutemos de su amor.
  2. Dios nos libró de la condenación eterna. La Palabra de Dios menciona claramente que los que no están anotados en el libro de la vida irán al lago de fuego (Apocalipsis 20:12-15). Ahora que somos hijos de Dios tenemos la total seguridad de que somos librados de la condenación gracias al sacrificio de Cristo en la cruz. Juan 5:24 dice: “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.” ¡Aleluya!
  3. Cada día tenemos la oportunidad de conocer más profundamente al Señor porque ahora tenemos libre entrada a su presencia. “Así que, amados hermanos, podemos entrar con valentía en el Lugar Santísimo del cielo por causa de la sangre de Jesús… Ya que tenemos un gran Sumo Sacerdote que gobierna la casa de Dios, entremos directamente a la presencia de Dios con corazón sincero y con plena confianza en él.” (Hebreos 10:19-22b).
  4. Tenemos la esperanza de que seremos coherederos con Cristo de todas las cosas. Jesús es el Primogénito entre muchos hermanos (Romanos 8:29), por lo tanto ¡tú y yo tenemos los mismos derechos legales que Jesús! ¡¿No es motivo para regocijarnos?!
  5. El que permanece en Él hasta el fin será salvo y su nombre nunca será borrado del libro de la vida. Apocalipsis 3:5 dice: “El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.”

Tú y yo conocemos la verdad, somos hijos de Dios. Que podamos manifestar este gozo interior para que otros lleguen a conocer a Cristo a través de nuestro testimonio y sus nombres también puedan ser escritos en el libro de la vida.

Cortesí­a Pastor Pablo Giovanini
Iglesia Cristiana Renacer en Lynn, MA

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