«Mi Dios poderoso, bueno y eterno, te doy gracias porque en todo has sido bueno y misericordioso para conmigo y con mi familia. En este momento, te pido perdón por todas las fallas y ofensas que sin quererlo cometo ante tu presencia, me rindo a ti y te pido que limpies mi corazón de todo pecado. Limpia mi mente y hazme ser la persona que tú quieres que sea. En este momento que me dispongo a ir a la cama y descansar, te pido que me des un dulce descanso lleno de paz y que tu Espíritu Santo tome el control de mis pensamientos y emociones. Amén.»