«Santo Rey de reyes y Señor de Señores, te doy gracias por ser tan bueno conmigo, porque tu fidelidad se demuestra diariamente cuando a pesar de mis errores y fallas, tu gracia me respalda en todo lo que haga y veo tu mano de misericordia en mi vida. En este momento en que me dispongo a dormir, te pido que me bendigas y me guardes en el silencio de la noche de toda asechanza maligna. Que sea la paz que sobrepasa todo entendimiento arropando mi corazón y el gozo de la salvación llenando mi alma, amén.»