«Espíritu Santo, tú eres mi consolador, maestro, guía y el que me santifica para el Padre santificador. Te pido hoy que me llenes de tu poder y de tus dones, y me enseñes toda la verdad revelada por Jesús y por su Iglesia, que me conduzcas por el sendero de la justicia y de la santidad. Quiero ser un instrumento de tu amor y de tu gloria, quiero ser un templo de tu presencia y de tu acción. Quiero ser un colaborador de tu obra y de tu reino. Pero, ahora que me dispongo a descansar, lléname de tu santa paz para tener un sueño y descanso bendecido. Amén.»