«Amado Dios, te doy gracias por tener cuidado de mí y por amarme con amor eterno y tierno, porque contigo he aprendido realmente lo que es sentirse amado y cuidado. Gracias por mi familia, por este día de trabajo y por mantenerme sano y saludable para trabajar y proveer para mi amada familia. Ahora que me dispongo a dormir y descansar, te pido en el Nombre de Jesús, tu hijo amado, que cuides de mis sueños y me permitas dormir y descansar para despertar mañana con fuerzas renovadas, dispuesto a servirte, amarte, honrarte y cumplir tu propósito en mi vida.»