«Amado Dios, te doy gracias por tu gran amor y misericordia, porque en todo tiempo has sido fiel, bueno y bondadoso, a pesar de que constantemente te fallo. Gracias porque no me has pagado conforme a mis obras, pues no me has tratado tan mal, sino que, en tu infinita misericordia, me has llenado de tus constantes bendiciones, cuidas de mí y me aceptas en tu santo templo. En esta hora, me acerco a ti, primeramente, rogando por tu perdón y para que me llenes de tu paz que sobrepasa mi entendimiento. Dame una buena noche y permíteme descansar tranquilamente, amén.»