“Y toda vasija abierta, cuya tapa no esté bien ajustada, será inmunda” (Números 19:15).

En la Biblia muchas veces Dios usa elementos comunes, cotidianos, usuales para darnos enseñanzas espirituales. En la época bíblica, obviamente no tenían contenedores de plástico, y en la mayoría de las casas hebreas había recipientes de arcilla. Una vasija era un envase ultra conocido.

En el contexto de este pasaje Dios establece leyes para el pueblo de Israel a favor de la preservación de la salud, evitando contagio de enfermedades principalmente de la lepra, incurable para esos tiempos. La ley decía que si alguien moría en una casa, tal vez por una enfermedad, debían revisar todo el recinto para ver si se había infectado lo que había a su alrededor. En este caso, si había una vasija abierta o semi abierta, debían separarla porque muy probablemente estaba contaminada, pero si estaba bien tapada, entonces su contenido seguía siendo puro.

Recordemos que el apóstol Pablo en sus cartas nos anima a prestar atención a lo que se ha escrito en la Palabra porque para nuestra enseñanza se han escrito. Aquí hay una enseñanza espiritual para nuestras vidas. Muchas veces nos toca estar en un lugar donde lo que nos rodea intente contaminar nuestra vida espiritual. Para que esto no suceda, debemos estar herméticamente cerrados al pecado, a las palabras de doble sentido, a las propuestas tentadoras, a todo aquello que nos separe del Señor. Es cierto que la Biblia nos dice que debemos huir de las pasiones juveniles, pero me refiero a los lugares donde debemos estar obligados: En nuestro trabajo, centro de estudios, reuniones familiares, ir de compras, u otro lugar donde es necesario estar, pero el ambiente no es el mejor espiritualmente hablando.

Jesús nos entiende, sabe de qué estamos hablando. Por eso, antes de ir a la cruz, hace una oración al Padre y dice: “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.” (Juan 17:15-17). Como dijo alguien alguna vez: “Un cristiano puede estar en el mundo siempre y cuando el mundo no esté en el cristiano”. Debemos ponerle una “tapa” a la entrada de nuestro corazón para que nada que ofenda a Dios se aloje allí.

¿En qué lugares debes estar hoy? Sabes que el Señor estará contigo donde quiera que vayas ayudándote a permanecer firme. Sean lugares físicos o virtuales. ¿Qué recursos tecnológicos tienes disponibles? El celular, una laptop, tablet, computadora, son indispensables para muchas cosas que debemos hacer, pero debes ponerte una “tapa” a tu corazón a las propuestas nocivas del mundo que puedan infiltrarse por estos medios. Jesús intercede por ti en todo tiempo, para que seas guardado del mal.

Hoy tendrás victoria si tu convicción es andar en el camino de la santidad, acercándote cada día más al Señor. “Ponle una tapa a tu vasija” que Dios hará el resto: “Jehová te guardará de todo mal; Él guardará tu alma.” (Salmo 121:7).

Cortesía Pastor Pablo Giovanini
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