Padre amado, gracias por cada momento vivido hoy. Gracias por las alegrías, por las enseñanzas y también por las pruebas que fortalecieron mi fe. Perdona mis errores y ayúdame a vivir mañana con un corazón más humilde y agradecido. Mientras duermo, guarda a quienes amo y permite que Tu paz llene completamente nuestro hogar. En el nombre de Jesús, Amén.